Arzobispo de Lima: Los sacerdotes no entrarán en los hogares de los enfermos, dejarán la Eucaristía con sus familias

Arzobispo de Lima: Los sacerdotes no entrarán en los hogares de los enfermos, dejarán la Eucaristía con sus familias

Posted on by zin

Lima, 03 Sep. 20 / 11:31 am (ACI).- El Arzobispo de Lima (Perú), Monseñor Carlos Castillo, estableció que los sacerdotes no entran en los hogares de los enfermos para administrar la Comunión, sino para dar la forma sagrada «en la puerta del hogar, a un miembro adecuado de la familia» para que pueda administrar la Eucaristía.

Los sacerdotes de la Arquidiócesis de Lima fueron informados de esta decisión en una declaración del 30 de agosto firmada por el Vicario General, Mons. Octavio Casaverde Marín, y a la que tuvo acceso ACI Prensa, una agencia española del grupo ACI.

Al principio, el comunicado afirma que «en el marco de la emergencia sanitaria en nuestro país debido a la pandemia de COVID 19, el Arzobispo de Lima recomienda que cuando los fieles soliciten la Comunión en casa, sea atendida, siempre con los protocolos adecuados, por el joven sacerdote. Si no lo hay, que el párroco pida la ayuda de un ministro extraordinario de la Eucaristía que es joven.»

«Si no los hay, entonces el párroco nombra ‘Ad casum’ a un joven para llevar la comunión a casa; pero no debe entrar en la casa (ni el joven sacerdote), sino dar la forma sagrada en la puerta de la casa a un miembro adecuado de la familia para que él, con guía previa, pueda administrar la santa comunión.»

«En la situación actual de emergencia sanitaria, el sacerdote mayor debe evitar administrar la Santa Comunión para no ponerse en riesgo de contagio», dice la declaración firmada por Mons. Casaverde.

Del mismo modo, otra disposición de la Arquidiócesis de Lima debido a la pandemia de coronavirus se refiere a los estelas parroquiales.

Una fuente, que solicitó el anonimato, confirmó a ACI Prensa que «todas las parroquias de Lima tienen prohibido prestar el servicio de veto al difunto».

La fuente lamentó esta decisión porque en la ciudad «no hay suficientes habitaciones civiles para llorar a tantos muertos todos los días» y, con esta disposición de la Arquidiócesis, «los miembros de la familia se quedan sin el consuelo de poder orar por sus seres queridos».

 

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